Debates interesantes

En esta página voy a ir añadiendo debates que considero de interés para esta materia y para el mundo de la Documentación en general, siempre que se traten temas relacionados con esta asignatura (Ciencia, investigación, usuarios, necesidades de información, estudio de usuarios, Internet, repositorios digitales, etc.). Los comentarios serán bienvenidos y valorados. Sólo pido respeto por todas las opiniones, que por otra parte se pueden rebatir de manera educada e incluso sarcástica si lo merece la ocasión. Los debates se irán colocando de forma que los últimos añadidos serán los que aparezcan antes.

1er. debate de interés: ¿INTERNET 2.0 versus CULTURA HUMANÍSTICA?

libros volando

Este primer debate es de gran interés, porque toca un tema crítico en la Ciencia de la Documentación; si las tecnologías son un fin, un medio o un objetivo (o, como dice el autor que ha ocasionado la polémica, una panacea). También en él se trata un tema que a algunos les da mucho miedo tratar: si realmente hay un enfrentamiento, dentro de los profesionales de nuestro sector, entre los que defienden la formación humanística por encima de todo (la base de nuestra cultura durante siglos) y aquellos que se apoyan en las herramientas de Internet para mitigar (esconder, ocultar, disimular) esa falta de cultura manifiesta. Tuve acceso a él a través de IWETEL, el 22 de enero de 2013.

Mano, mundo ordenador

CARTA QUE HA PROVOCADO EL DEBATE

Estimadas/os colegas,

Hace unos días, en un exabrupto de sinceridad, se me ocurrió escribir un comentario en un grupo de bibliotecarios de Facebook. El texto declaraba, en resumidas cuentas, mi incrédulo asombro ante la abundante participación de bibliotecarios españoles (y no españoles) en grupos de FB relacionados con las nuevas tecnologías, y la escasa que mostraban grupos (los pocos que existen) centrados en el debate de las urgentes problemáticas sociales, laborales, económicas, ideológicas, etc. que afectan ahora mismo a las bibliotecas.

[Cierto colega extrajo el mensaje de ese grupo de FB, lo colgó en un blog, la gente lo leyó, algunos se cabrearon y me escribieron para ponerme a caldo e insultarme de lo lindo, yo pedí que quitaran esa entrada de blog (puedo debatir acaloradamente con 200 personas, pero dejarme insultar por 50 es algo que me supera), eliminé mis comentarios del grupo de FB, me desaparecí de los grupos bibliotecarios a los que pertenecía y demás. Lo habitual en estos casos, vamos: más vale prevenir que curar].

A pesar de haber reculado para evitar ser el blanco de la ira de unos cuantos inadaptados a los cuales no puedo responder como quisiera y de los cuales, lamentablemente, no me puedo defender (en algunos casos ello requeriría la participación de un abogado), no dejo de pensar lo que pensaba ni de opinar lo que opinaba. De modo que me tomo la libertad de compartir mi opinión con ustedes en este foro, confiando en que, de armarse debate, será al menos civilizado y, de ser posible, constructivo.

No sé si a ustedes les ocurre lo mismo, pero en estos días inciertos veo a mi alrededor un empobrecimiento intelectual que me causa a la vez exasperación y tristeza. Leo tesis doctorales que no dan ni pena, plagadas de errores gramaticales y ortográficos, con ideas que se contradicen a sí mismas, largos párrafos farragosos y razonamientos que no llevan a ningún lado. Leo discusiones huecas en las que el mayor logro es vociferar una falacia argumentativa tan atroz y soez como el “argumento ad hominem”. Leo artículos supuestamente académicos que parecen redactados por niños de 10 años, con un aparato crítico endeble, un marco teórico inexistente, un trasfondo ideológico nulo, una opinión invisible… Charlo con personas que no sabrían decirme en donde se ubica el océano Índico si no lo miran en Wikipedia, o cómo se deletrea correctamente “sapiencia” si no lo pasan antes por el corrector ortográfico de Word. Los profesionales de la información (en general) no escapan a esta tendencia. Y el empobrecimiento es extensible (lógicamente, diría yo) a juicios, valores, pensamientos, ideología…

Veo asimismo como, al menos en la España de hoy (y esto es extensible a muchos otros países, pero ahora vivo aquí y esto es lo que veo), la situación económica, laboral y social de las bibliotecas y los bibliotecarios(en general) empeora día tras día. Cierres, despidos, reducciones de presupuestos, violaciones de acuerdos, empobrecimiento general, bibliotecas que se caen a pedazos, colecciones que envejecen y no se renuevan, información que no se actualiza… Nada que no se vea en el resto de la sociedad, por cierto: la cosa está difícil y todos los sabemos. En el campo bibliotecológico, existen “comisiones” y “grupos” que trabajan en ello, en efecto, y existen “movimientos” y “protestas”, pero la situación empeora, imparable, y toma tal cariz que, al parecer, ahora no hace falta ni siquiera ser bibliotecario para trabajar en una biblioteca, y a las bibliotecas tampoco les hace falta tener libros para serlo. Viendo lo visto, yo hubiera pensado que los bibliotecarios estarían discutiendo precisamente sobre todo lo anterior. Pero encuentro que revistas, artículos, blogs, grupos de FB, twitters, conferencias, seminarios y demás versan, prácticamente en un 60% de los contenidos sobre el uso de las nuevas tecnologías 2.0 en el ámbito de la biblioteca (hay otro 30% sobre estadísticas y ciencias de información, y del otro 10%, muy poco es realmente rescatable).

Y yo, permítanme la española expresión, “flipo”. Totalmente. No porque el aprendizaje y la difusión de esas herramientas 2.0 me parezcan mal (soy el primero en usarlas, y me parecen instrumentos tremendamente útiles) sino porque: (a) al parecer han dejado de ser un medio y una herramienta para convertirse en un fin, o, mejor dicho, en EL fin y LA panacea; y (b) ciertamente están ocupando el “espacio de atención” que debería ser ocupado por otros temas más urgentes y más importantes.

Ocurre que, al parecer, por pensar como pienso soy un verdadero troglodita paleolítico. Me entero de que lo natural, hoy en día, no es leer un ensayo o una novela sino esperar al resumen en Wikipedia; no es leer un artículo académico profesional sino esperar a que alguien lo resuma en un blog (es más: se pide que los artículos no sean muy largos, porque la gente se aburre y no los lee…); no es asistir a una conferencia y debatir con los panelistas sino esperar a que alguien lo cuente por twitter y unirse allí a la “discusión” (¿!?; no es reunirse a debatir lecturas, ideas, propuestas, sino publicar una opinión de tres líneas en un grupo virtual… Me entero de que para muchos el activismo es dar “Me gusta” a una página de Facebook; que una presentación en una conferencia profesional se limita a 10 diapos de PowerPoint; que grabar con un móvil es hacer “periodismo urbano” o “ciudadano”; que si uno se quiere quejar, en lugar de montar un pollo en directo va y vocifera en algún foro; y que el último grito en herramientas para ganar usuarios en la biblioteca se llama Pinterest. Todo eso es la leche, es lo más, y si no lo haces eres un pobre infeliz que no se ha subido a tiempo al mundo moderno y, como los dinosaurios, estás condenado a la extinción.

Lo repito: no me parece mal que todas esas herramientas existan y estén al alcance de todos. Es más, me parecería genial que se usaran para educarnos en profundidad, para convertirnos en individuos críticos, activos y participativos… Pero no: eso no ocurre (por mucho que se diga lo contrario). Lo que ocurre es que las tecnologías hacen de muleta y de máscara, y ayudan a encubrir nuestras carencias y falencias. Si ustedes rascaran a muchos de nuestros conferencistas, panelistas y gurúes bibliotecarios actuales, esos que llenan redes sociales y blogs con sus opiniones, encontrarían que debajo de la cáscara 2.0 no hay nada: no sabrían poner sus “ideas” por escrito, mucho menos defenderlas. Si ustedes se sentaran a charlar con muchos activistas bibliotecarios 2.0 actuales se encontrarían que su formación política, ideológica y ciudadana roza lo nulo (y… ¿de qué vale manifestarse y protestar y colgar todo en YouTube y las redes sociales si luego no sabes defender tus ideas?). Si ustedes se molestaran en hacerles un par de preguntas sobre “cultura general” a muchos trabajadores de nuestras bibliotecas, se toparían con una ignorancia atroz.

Si ustedes analizaran estos “medios convertidos en fines” 2.0 modernos, se darían cuenta de que, en general, son tremendamente superficiales. Y me parece terrible que todo esto se asuma como normal, natural, moderno y “chachi”. ¿Dónde quedó la educación humanística, la formación ideológica, la discusión crítica? ¿Es que la última pijada 2.0 las sustituye exitosamente? ¿Es que una herramienta digital suplanta a lo que antes costaba años lograr tras mucho esfuerzo y estudio? ¿O es que es más fácil (y queda mucho más guay) escribir 140 caracteres que 10 páginas con bibliografía?

Pero, claro, decir esto que digo es una infamia, una herejía, algo propio de un “atrasado nacido en el Tercer Mundo” como yo… Pido disculpas por adelantado a todas las susceptibilidades ofendidas, y agradezco a todos aquellos que se han molestado en leerme. Y a todos esos cuya vida gira en torno al universo 2.0, desearles que nunca, nunca, nunca se les corte la Internet o la luz por más de una semana. El mundo real puede resultar muy duro para alguien que no sabe cómo funciona.

Saludos cordiales…
Contacto: edgardocivallero@gmail.com

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RESPUESTAS

Respuesta 1.

Mano, mundo ordenador

Hola, quisiera expresar mi solidaridad con Edgardo porque nadie se merece ser atacado e insultado por expresar opiniones distintas. Supongo que es la escasa tradición democrática de este país junto con la mala educación las que explican esta actitud.

Por otra parte, estoy bastante acuerdo con lo que dice en su correo. Creo que efectivamente todas estas herramientas se han convertido más en un fin que en un medio y que el grado de deslumbramiento que mostramos con ellas roza, a veces, el papanatismo. Por lo que yo conozco, nos guiamos más por modas que por lo que realmente interesa o demandan nuestros usuarios. Ahora eso sí, establecemos planes estratégicos, elaboramos cartas de servicios, hablamos de indicadores de calidad y de objetivos, contamos con facebook y con twitter, etc, etc. sin que por ello se mejore la calidad del servicio o se atraigan más usuarios a la biblioteca. Trabajo en una biblioteca universitaria y puedo asegurar que no pocos alumnos terminan sus estudios sin pisar para nada cualquiera de las bibliotecas del campus. A pesar de todas las tecnologías 2.0 que con tanto entusiasmo aplicamos. Algo se nos escapa. Hay algo que no estamos haciendo bien.

Saludos,

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Respuesta 2.

Mano, mundo ordenador

Pues yo solo añadir, que al paso que vamos, que nos corten la luz una semana es poca cosa comparada con lo que nos puede pasar.

En lineas generales estaria conforme con sus razones, pero no creo que todo lo 2.0 sea malo (o como se llame ahora, seguro que a la hora de leer esto ya esta desfasado), ni todo lo “tradicional”, por llamarlo de alguna manera, mejor.

Eso si, que sea culpa unicamente de los profesionales… pues como que no. No son / somos mas que un reflejo de la sociedad en que vivimos, y si lo que interesa es FB o una piramide invertida, tenemos que estar. El empobrecimiento cultural es una cosa visible a ojo desnudo. Pero ahi creo que las diferentes leyes educativas tendrian algo que decir, y la cultura del esfuerzo (esa que no existe ahora mismo), culpa compartida.

Osea, en resumen, ni si ni no, sino todo lo contrario. Ta’ claro no?

: a nadie le han dicho aquello de “me ha gustado mucho este libro del señor ANONIMO, teneis mas de este autor?” o alguna perla parecida? pues eso, aguanta sin reirte.

Saludos

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Respuesta 3.

Mano, mundo ordenador

Pero mire que es usted antiguo, ¿cómo se le ocurre cuestionar todo este asunto 2.0 (sólo dos???)? quién, aunque fuera uno de los mirmidones o de los dólopes, por no hablar de los followers del duro Ulises no apreciaria la grandeza de tales ingenios, tamaños como muchos montes? Veamos,

en primer lugar, y como queda de manifiesto en el párrafo anterior, el uso y abuso de los entornos 2.0 y de las nit han proporcionado a muchos de sus usuarios una gran capacidad de análisis y de matizar las opiniones, teniendo en cuenta todos y cada uno de los argumentos del interlocutor; pues chico 140 caracteres dn xra mxo. Es más yo creo que debería ser la extensión máxima de una tesis, y además alguien debería desarrollar una app que resumieran los twets, no se nos vaya a cansar la vista.

En lo tocante a que las bibliotecas deban tener libros… he ahí (o era he hay?) una prueba irrefutable de su intolerancia y del fascismo cultural de que ha sido víctima. Porque, vamos a ver, si habíamos llegado a una biblioteca sin paredes, de ahí (quizá hay?) a una biblioteca sin libros no había apenas camino que andar. Además una imagen colgada en youtube vale más que mil, o que millones de palabras; si además va apoyada por la sólida y razonada ideología comprensible en un tweet (aunque quizá quepan dos o tres, ideologías, digo), entonces miel sobre hojuelas. Donde se ponga la intrahistoria digital casi en directo…

Además los bibliotecólogos se estaban poniendo ya muy pelmas con sus clasificaciones, catalogaciones y sus cosas. Nada, juanpalomización bibliotecaria (que es mucho más democrática) y punto.

Por último, el mejor legado del 2.0 ha sido la capacidad para comprender la ironía. NO me voy a extender mucho más porque como todo el mundo sabe la ironía consiste en la capacidad para comprender al otro, para ponerse en sus zapatos.

Así pues, saludos cordiales, mi cavernario amigo.

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Respuesta 4.

Mano, mundo ordenador

Querido Edgardo, gracias por exponer tus experiencias tan extensamente. Además de solidarizarme contigo por esos imperdonables insultos que has recibido, quisiera aportar un par de comentarios al tema que tratas.

En primer lugar, pido perdón de antemano por la posible inoportunidad e incorrección política de una anécdota que me viene a la cabeza al leer tu entrada en IWETEL. Parece ser que, en los años veinte del pasado siglo, discutían dos académicos sobre la definición de “liga”. Uno de ellos propuso “podríamos incluirla como cinta con la que la mujer se ata la media por debajo de la rodilla”, a lo que el otro respondió “¡Por Dios, Don X! ¿Con qué clase de mujeres trata usted?” Y eso es lo que me pregunto yo, Edgardo ¿Con quién te juntas? Me resulta poco menos que inconcebible pensar en que algún profesional del mundo de las bibliotecas en España llegue a degradarse hasta el insulto hablando de temas profesionales y mucho menos hasta el extremo de constituir un asunto judicial. Si los insultos han sido fuertes te agradeceríamos que dieras nombres para llevar cuidado con según qué personas. El asunto es grave.

En cuanto a tus comentarios, perdóname pero yo no veo empobrecimiento intelectual, lo que veo es todo lo contrario, las personas a las que importa la cultura están más vivas que nunca y muchas de ellas se han echado al monte de la acción libre (cuando digo libre digo sin las ataduras de la administración pública) y estamos viviendo una revolución de expresiones que no crea circuitos de favores y en la que se ofrece cultura con mayúsculas pero sin papel de regalo. Y conste que lamento como el primero el despropósito que está suponiendo la descapitalización de las redes culturales que llevan a cabo los responsables políticos y el desprecio con que se está llegando a tratar a personas e instituciones muy honorables. Contra eso s no nos queda más que la manifestación de nuestra opinión y eso es lo que se hace, afortunadamente.

Del 2.0, qué decir… que ya no es tema. Creo que los bibliotecarios de este país están verdaderamente preocupados por el futuro de sus centros, económicamente atacados y cuestionados, y también por el futuro del concepto de biblioteca que está amenazado, nos parezca bien o no, por las TIC. Estas mismas herramientas, sin embargo, pueden constituir (y esto es lo que defiende una cantidad cada vez mayor de profesionales) una ayuda inestimable para el bibliotecario y se debe considerar un deber conocerlas y usarlas. El mundo cambia, amigo mío, y quien no cambie con él se quedará atrás (un gran amigo, gran político y gran amante de las bibliotecas me decía constantemente “pararse no es estancarse, es quedarse atrás”). La labor de nuestros centros ha sido, es y será no “educarnos” como tú reclamas, sino ofrecer las vías para ello y, a ser posible, las más actuales para que quien “no tenga electricidad en casa, se le vaya la luz” o, lo que es peor, no tenga dinero para una tarifa plana, para un ordenador o para un smartphone, pueda correr con los tiempos y aprovechar esa inmensa fuente de conocimientos que puede ser Internet si lo usamos bien. Es la biblioteca como refuerzo social, como igualadora, como servicio a los más desfavorecidos en el campo de la educación y la cultura. Además, veo a las bibliotecas organizando cursos de todo tipo para personas sin recursos, introduciendo a los usuarios con mayores dificultades en los entresijos de la documentación, ofreciendo a los más pequeños actividades de fomento de la lectura, albergando iniciativas sociales… y todo eso a base del trabajo diario y callado de tantos y tantos profesionales que están entregados al servicio de su comunidad.

De los “activistas del 2.0”, de los que dices que “si ustedes se sentaran a charlar con muchos activistas bibliotecarios 2.0 actuales se encontrarían que su formación política, ideológica y ciudadana roza lo nulo”, vuelvo a plantearte la pregunta inicial ¿Con quién hablas tú? Mira que conozco bibliotecarios de izquierdas, de derechas, de delante y de detrás y todos -digo todos- son personas comprometidas y con unas ideas bastante claras con respecto a su conciencia ciudadana. Igual el que tiene una suerte loca con las personas que conoce soy yo, pero no lo creo.

En fin, Edgardo, lamento mucho los momentos que has pasado por un mero comentario que no tenía más malicia, suerte la próxima vez.

Un abrazo.

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Ideas debatidas que son interesantes para responder:

– ¿Hay un enfrentamiento real entre formación humanística e Internet 2.0? ¿crees que un profesional de la Documentación o un usuario culto, con una profunda formación humanística, precisamente por ello rechazará por sistema estas herramientas? ¿Sólo utilizan y defienden las tecnologías 2.0 las personas con un bajo nivel cultural?. ¿Es posible un nivel intermedio?

– Las oportunidades que ofrece Internet 2.0 ¿son tan estupendas?, ¿sirven para algo?

– Un investigador o un profesional de la Documentación poco culto ¿está ahora mas parapetado con ellas o siempre será el mismo inculto?

– ¿La abundancia de estas herramientas oculta a usuarios analfabetos y a investigadores que plagian?

– Dándole la vuelta al tema, ¿hoy es posible hacer investigaciones de calidad sin consultar las herramientas que ofrece Internet?, ¿está todo lo que hay en papel disponible para tod@s?

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2º Debate interesante: Geocentrismo o Heliocentrismo, ¿la Tierra gira alrededor del sol, o es el sol el que da vueltas sobre nuestro planeta?

Sistema Solar según Copérnico

Interesante debate, no sólo por el tema, sino porque sobre ciertos aspectos parece que sino se ofende o se insulta no se tiene razón. Siglos después de que aceptáramos que “hablando se entiende la gente”, que la Ciencia se construye sobre fundamentos científicos, que existen congresos para intentar aunar o conocer las opiniones de otros, un tema vuelve a traernos antiguos fantasmas: ¿no podemos exponer nuestras opiniones sin ofender, ni molestar? ¿existe la opción de entender por separado la Fe y la Ciencia?¿podemos respetar lo que otros creen sin que se genere ningún cruce de acusaciones al respecto? ¿vuelve el creacionismo?.

Blog  y libro que han generado este debate. La entrada que aparece en el blog sobre el tema tiene ya 214 comentarios, algunos muy interesantes.

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2 pensamientos en “Debates interesantes

  1. Es decir, coincido con las opiniones que expresan que las tecnologías de la información se han convertido más en un fin que en un medio y no es que no reconozca su utilidad, sino que nos dan ya todo digerido, lo cual ocasiona, en muchas personas, la falta de reflexión y capacidad de análisis que se requiere cuando leemos; ya sea un libro, periódico, página de Internet, etcétera. Textos en los que muchas veces hay que ” leer entre líneas”.

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